¡Alimentando nuestras defensas!

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Ya estamos en invierno y con él empiezan a disminuir las temperaturas y a aumentar las gripas, resfriados y otras enfermedades. La mejor manera de prevenirlas es mantener en forma nuestro sistema inmunológico y para ello tener un estilo de vida saludable es fundamental.

La adecuada nutrición provee al sistema inmunológico de los componentes necesarios para generar una efectiva respuesta contra las enfermedades, específicamente es importante por eso hay que poner especial atención en:

  1. La energía que consumimos.

El aporte excesivo de energía puede afectar la manera en que nuestro sistema de defensa combate las infecciones; esto por ello que se ha visto que las personas con sobrepeso u obesidad sufren con mayor frecuencia de enfermedades infecciosas. De igual manera las personas desnutridas y aquellas que consumen dietas de 1200 kcal o menos o mantiene dietas desequilibradas, presentan mayor riesgo de contraer infecciones. Por lo tanto, lo importante es consumir la energía que necesitamos, ni mas ni menos.

  1. Vitaminas A, C, selenio y zinc

Algunos nutrimentos tienen una función activa sobre el sistema de defensa de nuestro cuerpo y si no los consumimos en suficiente cantidad, este se ve afectado aumentando nuestras posibilidades de padecer infecciones estacionales. Para evitarlo es importante consumir una dieta equilibrada y variada rica en frutas, verduras, alimentos de origen animal y cereales.

  1. Las grasas

En las personas que consumen grandes cantidades de grasas, se reducen las reacciones de su sistema inmune; que mejoran cuando se reduce la cantidad de grasa en la dieta. Hablando de grasas, no es solamente una cuestión de cantidad sino del tipo. Cuando nuestra alimentación contiene como fuentes de grasa alimentos como aceite de oliva, girasol, soya o linaza, frutos secos o pescados, la respuesta inmunológica es mejor que cuando la mayor parte de la grasa proviene de origen animal.

  1. Ejercicio

Las personas físicamente activas tienen sistemas inmunológicos más fuertes y por lo tanto debemos evitar ser sedentarios. Se cree que tiene que ver con el aumento de la temperatura corporal, el incremento en la oxigenación de la sangre, la disminución en las hormonas del estrés o el manejo de un peso corporal adecuado que provocan la práctica regular de la actividad física. Sin embargo, hay que tener cuidado de no excederse ya que no quiere decir que a mayor intensidad del ejercicio, mejor sistema inmunológico. Los ejercicios pesados y prolongados pueden tener el efecto contrario.

Recuerda que tener un buen sistema de defensas nos ayuda a disfrutar una mejor calidad de vida, por lo que debemos hacer todo lo posible por mantenerlo trabajando a su máxima capacidad. 

Con información de: ILSI

Fuente: Alimetría

 

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